Helsinki es una ciudad muy orientada al uso de bicicletas en convivencia con peatones y coches. En la mayoría de las calles grandes existen zonas delimitadas de forma exclusiva a los ciclistas (carriles bici), mientras que en otras calles más pequeñas, hay zonas delante de los pasos de peatones reservadas para bicicletas, de tal forma que los coches deben situarse detrás de la línea que delimita dichas zonas. Esto permite moverse por la ciudad con bicicleta de forma rápida y segura.
Semáforo para bicicletas.
Y es por eso que en los meses de buen tiempo, la ciudad está llena de ciclistas que recorren la ciudad para ir al trabajo o simplemente de paseo. Incluso en invierno hay un número relativamente alto (considerando las condiciones de invierno de la ciudad) de personas que utilizan la bici. Y, cómo no, al igual que sucedía con los coches, las ruedas de las bicicletas llevan unos clavos para poder circular por la nieve.
Rueda de bicicleta con clavos.
Parece ser que hace unos años existió en Helsinki un servicio de “alquiler” de bicicletas público. Lo de alquiler entre comillas es debido a que se realizaba un depósito de dos euros al recoger la bicicleta que se recuperaba cuando ésta se devolvía. Sin embargo, el sistema era demasiado caro para poder ser mantenido y dejó de existir en 2010. En cualquier caso, son varios los lugares de la ciudad en los que se pueden alquilar las bicicletas por horas. Otra opción es comprar una bicicleta, ya sea nueva o de segunda mano (gracias al extenso mercado de segunda mano que existe en la ciudad).
Como Helsinki cuenta con innumerables zonas verdes y grandes entornos naturales, en poco tiempo te puedes situar en plena naturaleza y realizar una ruta ciclista lejos del bullicio de la ciudad. Nosotros ya os sugerimos una ruta anteriormente, pero las posibilidades son innumerables.
Para poder organizar una buena jornada ciclista, la propia página de transporte urbano de Helsinki dispone de un planificador de rutas en bicicleta con información de los distintos tipos de vías existentes, posibles transbordos en transporte público, mapa de alturas de terreno...
Nosotros ya hemos desempolvado nuestras bicicletas para la temporada de calor que poco a poco va llegando. Esperamos que los demás podáis disfrutar también del pedaleo con buen tiempo.
El agua de Finlandia tiene una calidad que las sitúa entre las mejores del mundo, al menos así lo atestigua un informe de la UNESCO en el que situó en 2003 a Finlandia como el país con mayor calidad de agua del mundo. Y tanto es así que en ese mismo año se fundó una compañía llamada Nord Water que embotellaba el mismo agua que abastece a Helsinki y la vendía a Arabia Saudí entre otros.
Pero, según parece, esto no ha sido así siempre. Antiguamente, el agua en Finlandia estaba muy contaminada y su uso no era el más saludable. Tras mucho esfuerzo, esta situación se ha revertido y ahora las aguas son más limpias que en aquellos tiempos. El área de Helsinki, la zona más poblada del país, se abastece hoy en día con agua procedente del lago Päijänne. El agua se transporta por gravedad mediante una enorme tubería de ciento veinte kilómetros de longitud que finaliza en un embalse de Vantaa. Aunque es tratada a su llegada al área de Helsinki, el agua es potable directamente desde el lago de donde procede, por lo que el procesado que se realiza no es tan agresivo como sucede en otros países.
Por lo tanto, en bares y restaurantes, el agua es ofrecida directamente del grifo de forma gratuita. De hecho, según nos han comentado, hace unos años no era sencillo encontrar agua embotellada sin gas en los comercios. En la mayoría de cafeterías tienen al lado de las cajas registradoras un grifo y vasos para que los clientes se sirvan agua. En otros casos, en lugar de grifos tienen jarras de agua, algunas de ellas aderezadas con frutas, desde los sabores tradicionales (limón o naranja) hasta otros más finlandeses, como frutas del bosque.
Agua de diferentes sabores.
Y ahora nuestra opinión personal: para nosotros el agua del grifo de Helsinki sabe muy buena y se agradece que no haya cloro, que siempre deja un sabor especial.
Ayer visitamos Hämeenlinna, una ciudad situada a unos cien kilómetros de Helsinki. Es una ciudad con más de sesenta y siete mil habitantes a la que se puede acceder fácilmente con tren (el recorrido dura un poco más de una hora). La ciudad tiene bastantes atractivos, tanto culturales como deportivos. Eso, sin olvidar del gran entorno natural de la ciudad.
Sin duda, el principal atractivo es el castillo medieval Häme. Situado a orillas del lago Vanajavesi, es la imagen más reconocible de la ciudad. Se cree que el castillo fue construido a finales del siglo trece. La visita al mismo merece la pena, tanto por fuera como por dentro. Además, la visita se puede combinar con las visitas al museo de la prisión y al museo de artillería.
Castillo medieval Häme.
Otro lugar que atrae gran número de turistas es la reserva natural Aulanko. Es una enorme zona boscosa con lagos y zonas de recreo, destino muy visitado en verano. Es un lugar donde se puede disfrutar de la naturaleza mediante muchas actividades, como pescar, nadar, pasear, montar a caballo o hacer barbacoas. A ello hay que sumar otras posibilidades como el hotel con Spa que hay a la entrada, las zonas de golf, el área de camping... Como nosotros hemos ido en esta época, no hemos podido bañarnos, pero sí disfrutar de vistas como la de la foto de abajo.
Lago helado en Aulanko.
Hämeenlinna fue también la ciudad en la que nació Jean Sibelius, el compositor finlandés más internacional. En el centro de la ciudad se puede visitar la casa donde vivió, convertida ahora en museo, y situada cerca de la plaza del mercado en donde se encuentra la principal iglesia de la ciudad y el edificio del antiguo ayuntamiento.
Casa de Sibelius.
A lo anterior, hay que sumar numerosas actividades culturales y museos, oferta que aumenta en verano con más actividades al aire libre, como el teatro de verano.
La Semana Santa es un evento que también se celebra en Finlandia. Para los luteranos (la mayoría de la población) es casi un evento más pagano que religioso (aunque por supuesto tiene su gran sentido religioso), mientras que para los ortodoxos es uno de los eventos religiosos más importantes del año. Sea como sea, es un evento importante, ya que tiene hasta tres días festivos, que son el Viernes Santo y el Domingo y Lunes de Pascua.
Por supuesto, en estos días no faltan los huevos de Pascua. Durante varias semanas previas al evento, las tiendas se llenan de chocolates de todo tipo, que encandilan a niños de todas las edades.
Una tradición que se sigue en estos días (el Domingo de Ramos) es el que los niños se disfrazan y van por las casas pidiendo caramelos y chocolates. En esta tradición, llamada Virpominen, los niños piden por la salud de quienes abren la puerta y ofrecen ramas de sauce decoradas con colores vistosos a cambio de los deseados dulces.
Otra tradición que nos ha hecho gracia es que durante varias semanas los niños hacen crecer hierba natural en una maceta. Una vez ha crecido, es tradición colocar los huevos de Pascua y demás adornos y chocolates sobre la hierba para así celebrar la Semana Santa. Y como somos como niños, nosotros también hemos querido seguir con la tradición. Hemos de decir que los primeros días perdimos la esperanza de que algo fuera a crecer ahí, pero al final no se nos ha dado tan mal. Para el próximo año habrá que planificarlo con más tiempo para que crezca más.
Y aquí el resultado:
Hierba de Semana Santa con huevos de Pascua.
Y aquí, cual videojuego, os dejamos un huevo de pascua recursivo (momento friki del día):
Hace ya un tiempo os hablamos de cómo se vivía el verano en Helsinki. Como os contamos, Helsinki es una ciudad muy viva en verano y la gente sale a la calle a disfrutar del buen tiempo. Pero, ¿qué pasa en invierno? Pues en invierno la cosa no es muy diferente. Evidentemente, no hay tantas terrazas (aunque las hay, ojo y cuando las temperaturas no son demasiado bajas, se utilizan) y se ve menos gente en la calle (también en parte debido a que el turismo es mucho menor en invierno), pero ello no quiere decir que no haya actividad social. Al contrario, los bares y restaurantes suelen llenarse debido a que se juntan dos factores, las ganas de salir y el frío en la calle.
Terraza en invierno (Cafe Piritta).
En cualquier caso, la cosa no acaba ahí. Aunque el frío esté presente, eso no es problema para estar en la calle. Por poneros un ejemplo, el pasado sábado, cuando ya estaba bien entrada la noche, había colas en los puestos de bocadillos callejeros (al aire libre). ¡La temperatura era -15ºC! Así que como os podéis imaginar, las ganas de socializar (y el hambre, en este caso) pueden con el frío y con lo que se ponga por delante.
En la entrada del verano, os contábamos que las actividades culturales en la calle eran muchas y muy variadas. A diferencia del verano, en invierno no hay tantos festivales, evidentemente, pero la oferta cultural no deja de ser extensa, centrándose más en actividades de interior.
Y de la misma forma que en verano se pasea o monta en bici, en invierno se pasea también, pero con alicientes como pasear por el mar helado, se esquía y patina por las zonas habilitadas a lo largo de toda la ciudad y se sigue montando en bici (aunque a una escala mucho menor).
Como os contamos en nuestra anterior entrada, hace poco estuvimos de visita en el hotel de hielo de Kemi. Ya que nos desplazábamos hasta allí, había que vivir la experiencia completa, y por eso mismo, reservamos una noche para dormir en el hotel. La pregunta que más nos han repetido nuestros familiares y amigos es: "pero... ¿qué tal se duerme ahí?" La respuesta es que se duerme perfectamente. Sí, la habitación está a unos cinco grados centígrados bajo cero, pero no se pasa frío en toda la noche. Y es que, te preparan a conciencia. Una vez se cierran las puertas del recinto, comienzan a preparar las habitaciones para pasar la noche. Cada cama tiene un saco de dormir preparado para las condiciones árticas, dentro del cual hay otro saco de dormir de forro polar. Es decir, que puedes echarte a dormir tranquilamente con un pijama o similar. Eso sí, no te olvides de ponerte unos calcetines y, algo que es muy importante, un gorro que te cubra bien la cabeza y la frente. Entre el saco y la cama hay pieles de reno que aumentan la protección contra el frío.
Cama de hielo con sacos para dormir.
La cosa cambia por la mañana. Y es que se está tan caliente dentro del saco de dormir, que se hace complicado salir del mismo, sabiendo el frío que espera fuera para cambiarse de ropa. Pero esa es la gracia de poder dormir rodeados completamente de nieve, ¿no? Aquí las cosas son más tradicionales y por ello las puertas no tienen llave, sino un simple cerrojo por dentro y el despertador del hotel no es la típica llamada telefónica, sino unos golpecitos en la puerta.
Nuestra habitación.
Por la mañana, el desayuno se sirve en la cafetería de la cabaña de madera situada junto al hotel de hielo. Después de reponer fuerzas con el desayuno, un taxi viene a recoger a los huéspedes del hotel y les traslada hasta uno de los hoteles cercanos para que puedan ducharse y disfrutar de la típica sauna finlandesa.
Cosas a tener en cuenta en un hotel de hielo
¡No hay enchufes! Así que mejor llevar todos los dispositivos cargados si no quieres ir buscando enchufes por la recepción como un loco.
Esto es lo que sucede cuando no hay enchufes en las habitaciones, todos los huéspedes buscas lugares alternativos para conectarse.
Ve al baño antes de ir a la habitación. En caso contrario, ¡buen viaje nocturno al baño a través de la fría noche!
Después de toda la noche a cinco grados bajo cero, las cosas que no estén protegidas van a estar muy frías. Por ello, es recomendable dejar la ropa que te vas a poner al día siguiente entre el saco de dormir y las pieles de reno. De esta forma, se mantendrán a una temperatura agradable por la mañana. Sin embargo, no hay nada que se pueda hacer con los zapatos.
Si tienes pensado llevar un dispositivo electrónico a la habitación, piénsalo dos veces. Dentro del saco no es aconsejable guardarlo, debido a la humedad que se genera. La única opción es dejarlo dentro de los zapatos, pero nosotros preferimos dejar casi todo en la cabaña de madera a salvo de posibles congelaciones. Sí que nos llevamos un teléfono móvil y el resultado fue que amaneció apagado por el frío y no volvió en sí hasta que fuimos a la zona caliente. Lo contrario sucede con el agua, en este caso, es mejor que esté dentro del saco, ya que fuera se congelará por completo durante la noche.
Hoy os vamos a hablar de un sitio especial. Se trata del hotel de hielo de Kemi. Construido por primera vez en 1996 como un regalo de UNICEF y de la ciudad de Kemi a los niños del mundo, este hotel es uno de los destinos más populares de la Laponia finlandesa. Muchas empresas ofrecen excursiones al mismo desde Rovaniemi o paquetes turísticos que recorren toda la zona, incluyendo, cómo no, la visita al hotel. Como dice el título de la entrada, es un edificio construido completamente con hielo y nieve (paredes, suelos, techos...). El hotel se tiene que construir, evidentemente, cada invierno, por lo que nuca se repite la estructura y cada año es completamente diferente. La construcción comienza en diciembre y dura un mes y medio aproximadamente, por lo que a finales de enero puede ser inaugurado. En abril, debido al cambio de temperaturas, el hotel se cierra a la espera de una nueva temporada.
Hotel y castillo de hielo de Kemi.
Para poder informaros de lo que se cuece en este mágico lugar, hace unas semanas nos desplazamos allí para visitarlo e incluso pasar una noche alojados en el hotel. ¡Lo que haga falta por nuestros seguidores! :)
Hotel y castillo de hielo de Kemi.
Estamos hablando de hotel, pero en realidad, es mucho más que eso. Es todo un complejo de estructuras de hielo que se pueden visitar sin necesidad de pasar la noche allí. El complejo, al que llaman castillo de nieve (de hecho, en 1996 recibió una mención en el Libro Guinness de los Records como el primer castillo de nieve con las murallas de nieve más largas del mundo), cuenta con una iglesia de hielo, varias salas de esculturas de hielo temáticas, un bar de hielo con tres salones de hielo y, por supuesto, el hotel con sus habitaciones de hielo. Todo esto, como os hemos dicho, dentro de un edificio construido completamente con hielo y nieve, sin la ayuda de ningún otro material. Ya al aire libre, hay varias zonas de toboganes de nieve de varios tipos, un escenario para actuaciones y un mirador desde el que contemplar una vista panorámica del complejo y del mar helado.
La iglesia de hielo
La iglesia de hielo es bendecida cada año y en ella se celebran bodas y bautizos. Está abierta a todas las religiones y gente de todo el mundo viene para hacer su boda más especial. Y es que no le falta de nada, ya que tiene un altar de hielo, con su correspondiente banco para los novios y multitud de bancos para todos los asistentes a la ceremonia (hasta cien, según dicen en el hotel).
Iglesia de hielo.
Salas de esculturas
Estas salas son uno de los puntos fuertes del castillo. Cada sala está tematizada y contiene espectaculares esculturas de hielo relacionadas con la temática en cuestión. Casualidades de la vida, este año una de las salas estaba dedicada a los Angry Birds, como podréis imaginar, nuestra cámara echaba humo con tanta foto.
Bar y restaurante de hielo
El bar se encuentra en otra sala, también tematizada y se extiende en dos salas comedor/cafetería contiguas con sus propias temáticas. Todo es de hielo, desde los bancos y mesas para sentarse, hasta la propia barra del bar. Sin embargo, por una de esas paradojas de la vida, no es posible pedir una bebida con hielo en el bar de hielo, ya que, palabras textuales, "no tenemos hielo". Las bebidas calientes y las alcohólicas son las más solicitadas en este bar. Si quieres comer o cenar, es necesario hacer la reserva un par de días antes, para que puedan prepararlo todo, ya que no es un restaurante tradicional (recuerda que todo está hecho con hielo, incluso el almacén/cocina).
Bar de hielo.
Comedor del restaurante de hielo.
El hotel
El hotel de hielo de Kemi se han alojado miles de personas a lo largo de todos estos años, procedentes de una gran variedad de países. En nuestro caso, fuimos veintidós los huéspedes en esa noche, de lugares tan variados como Turquía, Francia o España. Las habitaciones no son ostentosas como puede suceder en otros hoteles, ya que cuentan básicamente con camas y lámparas (de hielo, claro).
Pasillo del hotel de hielo.
Nuestra habitación.
Exteriores
La zona al aire libre del castillo (pero dentro de las murallas) es la zona de juegos donde se pueden ver los espectáculos, conocer a las mascotas del castillo (dos bolas de nieve andantes), contemplar las vistas desde lo alto del mirador (también de nieve, claro) y tirarse por los diversos toboganes, utilizando una especie de trineos o unos flotadores.
Toboganes de nieve.
Curiosidades
Hemos dicho que los asientos son de hielo. Sin embargo, no hay riesgo de pasar frío, ya que encima de cada uno de esos asientos hay una piel de reno que protege del contacto con el frío hielo.
El hotel tiene detectores de humos y hasta extintores. Sí, habéis leído bien. A pesar de que todo el edificio es de hielo y de que las pocas cosas que no lo son (sacos de dormir, etc.) son completamente ignífugas, la ley finlandesa exige que todo hotel (independientemente de la naturaleza de su material de construcción) debe tener detectores y extintores. Y en eso de seguir las leyes, los finlandeses son muy estrictos.
Extintor del hotel de hielo.
Junto al edificio de hielo hay una gran cabaña de madera en donde se encuentra la recepción, la tienda de regalos, una cafetería-restaurante y un salón donde descansar y recuperarse del frío. Y ahora sí, en esta cabaña sí que podrás encontrar hielo para tu bebida.